Técnicas de relajación para practicar en casa
No se necesita llegar a niveles de estrés crónico para poder practicar ejercicios de relajación que te ayuden a manejar los problemas diarios.
Acudir a técnicas que nos ayuden a relajarnos y mantener la calma cuando se presenten problemas o situaciones difíciles es una buena forma de evitar enfermedades y tener una mejor calidad de vida.
Una muy buena forma de aceptar nuestros pensamientos y actitudes negativas es crear hábitos que nos permitan vivir de forma más saludable para nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Acá te damos tres ejercicios básicos para que puedas practicarlos en tu casa u oficina:
El poder de la respiración
Necesitamos respirar para vivir, y esto se convierte en un acto sin mayor importancia por ser cíclico y cotidiano. En el momento en que le prestamos atención creamos una conexión con nuestro presente y el mundo que nos rodea. Al mismo tiempo, al ser algo cambiante le damos cabida a aquello que necesitamos y dejamos salir lo que nos está haciendo daño.
Existen muchas formas de hacer conciencia de la respiración. La más común es cuando inhalamos por la nariz la mayor cantidad de aire y lo mantenemos en el diafragma por un tiempo y después exhalamos por la boca lentamente. Para éste ejercicio no se necesita estar acostado ni en una posición específica. Lo ideal es que la espalda esté derecha y los brazos toquen la zona del estómago para sentir los movimientos del diafragma.
Al repetirlo unas 3 o 4 veces te sentirás más relajado y tranquilo y si lo acompañas con una frase positiva que repitas en tu mente como “Todo va a estar bien” o “dejo salir todo lo que me entristece y duele” esto va a darle el poder a la mente y reafirmará el ejercicio.
Concéntrate en un lugar armonioso y en paz
Todos en la vida hemos experimentado momentos llenos de paz y tranquilidad en un lugar específico. En momentos de estrés una buena forma de alejarnos del problema para después buscar soluciones viables es pensar en aquel lugar que nos alegra y nos tranquiliza.
Para esto, busca un espacio solitario y sin mucho ruido, acomódate en una posición confortable donde tu columna esté derecha; cierra los ojos y visualiza en tu mente ese lugar que te trae paz y trata de evoca los olores, las sensaciones de frio o calor y permanece un rato al frente de ese maravilloso paisaje.
Esta técnica es muy acertada porque nos trasporta a esos lugares mágicos que nos alegran la vida y muchas veces es ahí donde encontramos respuestas y afianzamos nuestro ser.
Somos seres con sentimientos
Evitar lo que sentimos nos puede llevar a somatizarlo en enfermedades o dolores cotidianos. Entender y afrontar que somos seres con todo tipo de sentimientos y emociones es el primer paso para sanar la ira, la tristeza, la desesperanza o el miedo.
Uno de los ejercicios más comunes para manejar los sentimientos es estar totalmente acostado boca arriba con los brazos y piernas abiertos y empezar a visualizar cada una de las partes de tu cuerpo (empieza por los pies). Al llegar a la cabeza, enfocándote en cada uno de los sentimientos que tienes en ese momento, levántala y has como si gritaras sin hacer ruido para sacar todo aquello que te atormenta. Repítelo varias veces hasta que te sientas más tranquilo.
Esta técnica no solo te ayudará a sacar todos aquellos sentimientos negativos sino que también no le permitirá a tu cuerpo somatizarlos.