No dejes que los calambres controlen tu vida
Problemas vasculares, falta de vitaminas o una mala postura pueden ser los causantes de contracciones musculares que afectan nuestro desempeño diario.
El otro día en una reunión de amigas nos dimos cuenta que todas sufrimos de calambres, algunas en las noches y otras de vez en cuando en manos o pies. El tema de la conversación giraba en que no hay una cura específica y aunque existen medicamentos, tienen efectos secundarios y no los desaparecen del todo.
La mayoría llegamos a la conclusión que eso era algo que llegaba con la edad y que hacía parte de los achaques con los que teníamos que vivir. Sin embargo, cuando ya se vuelven repetitivos y muy intensos hay que ponerles atención y buscar la causa para disminuirlos y controlarlos. Según los estudios médicos, hay tres motivos principales por los que se presenta este tipo de contracciones de los músculos que produce una sensación de dolor y cosquilleo y no permite movilizarlo de forma regular: el sedentarismo, la falta de minerales y vitaminas y la fatiga muscular.
De la misma forma, se manifiesta más frecuentemente en personas adultas, embarazadas, deportistas o con problemas de obesidad. No hay que dejar de lado que pueden ser ocasionados por una mala circulación, en especial por problemas venosos y estos se presentan por usar ropa muy ajustada o por una mala posición que no permite un buen flujo sanguíneo.
Ahora bien, una vez se presenta el calambre lo primero que hay que hacer es estirar el músculo con fuerza hasta que se reduzca el dolor. También se recomienda frotar el área afectada con crema relajante muscular o hacer baños de inmersión en agua caliente con sales y alternarlos con hielo en la zona afectada. Si el calambre se presenta en la pierna hay que pararse, subir los tobillos sin doblar las rodillas, mantener la pierna bien estirada y permanecer unos segundos en esa posición y después tratar de caminar hasta que el calambre desaparezca.
Tanto el ejercicio en exceso como la falta de él son perjudiciales. Por eso, no hay que dudar en buscar alternativas guiadas para entrenarse regularmente y de manera moderada, teniendo en cuenta hacer los estiramientos antes y después de cada rutina. Si los calambres son en las noches es muy favorable estirar y calentar los músculos antes de acostarse.
Lo que consumes diariamente también evita los dolores musculares porque eleva o disminuye las vitaminas y minerales que necesita el cuerpo. Por eso es necesario, evitar el consumo de café, alcohol, gaseosas o grasas y remplazarlos por alimentos ricos en calcio o potasio como el plátano, la papa o el jugo de naranja. Tampoco hay que olvidar mantenerse hidratado y tomar alrededor de 8 vasos de líquido diarios. Si no te gusta el agua ponerle unas gotas de limón para darle otro sabor o remplazarla por jugos naturales.
De todas formas, si los calambres son muy seguidos y hay pérdida de peso sin ningún motivo, es muy importante acudir al médico porque puede ser ocasionado por un problema renal, circulatorio, hormonal o insuficiencia de minerales en los huesos o tiroides. También se puede presentar por ingerir algunos medicamentos que tienen ese efecto secundario y al consultarlo con él puede cambiar la dosis para reducir los espasmos.
De tal forma que, a pesar de ser muy comunes hoy en día, los calambres pueden tratarse y controlarse para que puedas dormir bien en las noches y seguir con tu vida sin tener los molestos y desagradables dolores que te paralizan y limitan durante el día.