Consejos para manejar un paciente con ACV en casa
Debilidad en piernas o brazos, vértigo, dolor de cabeza intenso o pérdida de visión son algunos de los síntomas.
Una de las enfermedades más temidas por las personas mayores de 55 años es el accidente cerebro vascular, también conocido como ACV. Se presenta cuando uno o varios vasos sanguíneos que van al cerebro se rompen o se obstruyen lo que ocasiona que no le llega el suficiente oxígeno y glucosa a las células y dejan de funcionar.
Aunque es una enfermedad que se presenta de forma instantánea, algunos especialistas aconsejan tener claros los síntomas para buscar ayuda médica de urgencias y así evitar consecuencias mortales. Por eso hay que tener cuidado si hay pérdida de coordinación al hablar o al caminar, debilidad en los músculos de la piernas o brazos, dolor de cabeza intenso o falta de visión repentina. En la medida que lo detecten a tiempo el paciente va a tener una recuperación casi al cien por ciento o con muy pocas limitaciones lo que ayuda a que pueda volver a recobrar el movimiento o el habla sin mayores secuelas.
Con el acompañamiento adecuado, la disciplina y una buena dosis de terapias las personas vuelven a tener su independencia. Pero como puede volver a recaer es indispensable tener controlada la tensión arterial y hacerse chequeos cada tres meses para controlar el flujo sanguíneo y así evitar un infarto u otro ACV.
Aunque las causales son genéticas, por edad o sexo hay estilos de vida que pueden evitar sufrir de un accidente cerebrovascular. Entre lo que se aconseja es tener una vida activa haciendo ejercicio moderado como caminar o montar en bicicleta regularmente, comer de forma saludable evitando las grasas saturadas y la sal e ingerir alcohol de forma moderada.
En el momento en que la enfermedad aparece la ayuda de un familiar que se haga cargo del cuidado del paciente en casa es fundamental. No sólo porque en la mayoría de los casos no puede realizar sus tareas diarias como ir al baño, vestirse o desplazarse solo por la casa, sino también porque pierde la capacidad de hablar y esto impide pedir ayuda de manera inmediata por cualquier emergencia.
Dentro de los cuidados que se deben tener para cuidar un enfermo con ACV en casa son:
- Aseo Personal: Hay que adecuar el baño con pasamanos, ducha de mano, una silla de plástico para que pueda sentarse mientras se baña, poner antideslizantes en el piso y toalla de pies para cuando salga del baño. También es bueno conseguir cepillos de dientes con mangos largos para que realice la mayoría de su aseo personal sin ayuda y así estimular la movilidad en las zonas más afectadas. Es importante estar al lado del él todo el tiempo para evitar caídas. Si no se puede desplazar a la ducha hay que adecuar la cama para bañarlo con protector para el colchón, esponjas, toallas pequeñas y tener ayuda para cambiarlo de posición. No hay que olvidar secarlo bien e hidratarlo en especial en las zonas con pliegues.
- Para Vestirlo es mejor empezar con la zona afectada y al desvestirlo al contrario. Hay que tener toda la ropa lista y ordenada de acuerdo a la postura. Tanto la ropa como los zapatos deben ser holgada y cómoda sin cremalleras ni cordones pero con cinturones para que ayude a sostenerlo cuando se desplace. Hay algunas ayudas para el paciente como instrumentos para ponerse las medias o abotonarse las camisas y así estimular su independencia.
- Alimentación: En ocasiones la deglución de líquidos es limitada y hay que espesar los alimentos. Para fomentar la autonomía es bueno tener cubiertos con mangos especiales y platos con rebordes para que necesite la menor ayuda al comer. Debe ser una alimentación rica en frutas y verduras sin grasas saturadas, ni sal y si tiene diabetes hay que seguir la dieta que aconseje el médico.
- Incontinencia urinaria: La mayoría de las veces hay incontinencia urinaria, por eso es necesario reeducar al cerebro para que vuelva a utilizar esta función estableciendo horarios y entregar la cuña o botella cada dos horas durante el día. Es necesario utilizar protectores para las mujeres y colectores para los hombres y evitar al máximo el uso de sondas vesicales. También estar pendientes de los signos cuando el paciente quiera orinar y no pueda hablar como movimientos o señales de nerviosismo o sudoración. Hay que valerse de los ejercicios para estimular la vejiga como poner agua caliente en el abdomen o abrir un grifo.
- Comunicación: parte del buen desarrollo de su recuperación depende del cariño con que se trate al paciente, por eso, la forma en que nos comunicamos con él es fundamental. Hay que mirarlo a los ojos y hablarle de forma clara y sencilla y darle tiempo para que se exprese sea con la utilización de dibujos o con lápiz y papel. Es fundamental hacerlo partícipe de lo que se va a hacer para que el ayude en cada proceso y haya mejoría. No hay que olvidar motivarlo en su recuperación y realizar actividades que le suban el ánimo y lo inspiren para estar mejor.
Un aporte muy interesante. Gracias por la ilustración. Reciba un cordial saludo.