¿Qué hay que tener en cuenta para cuidar un enfermo en casa?
El buen manejo del tiempo ayuda a evitar conflictos y permite que el día a día funcione de manera ordenada y segura.
En el momento en que debemos cuidar en casa a un familiar con una enfermedad degenerativa o terminal hay que organizar una logística para el cuidado. Aquí les damos cinco sugerencias para el buen funcionamiento diario en el manejo del paciente:
- Manejo de información en lugares visibles
El orden y la organización son fundamentales para el bienestar y buen funcionamiento del cuidado del paciente. Se aconseja tener una carpeta para meter todas las ordenes médicas, los exámenes, el carnet de salud y requerimientos de las prestadoras de salud o del médico y mantenerlos en un cajón específico para su uso.
Además, es importante hacer una cartelera con los horarios de los medicamentos, que incluya los días que se vayan acabando para hacer los trámites a tiempo y para conseguir los nuevos. También incluir en el calendario las citas médicas, los exámenes y teléfonos de emergencia para evitar olvidos o agendar dos actividades a la vez. Todo esto debe estar en un lugar visible para que todas las personas que están a cargo puedan utilizarlo sin mayores contratiempos.
- Rutinas establecidas
El mantener una rutina semanal es muy importante cuando se tiene un enfermo crónico o con cierta discapacidad, más aún si es un adulto mayor porque esta organización les da seguridad y control sobre su situación. Muchas veces las reacciones negativas de los pacientes son porque no se sienten tranquilos y tampoco existe la confianza para realizar ciertas tareas.
Se recomienda tener horarios para las comidas y el baño, para que el paciente pueda hacer otras actividades que ayuden a darle mayor bienestar. El tener qué hacer durante el día puede motivar al enfermo para levantarse, arreglarse y disponerse a empezar un día fuera de la cama. Ir al parque, leer un libro, hacer rompecabezas, jugar cartas, tejer, entre otras, son algunas de las tareas que se pueden programar en la semana de acuerdo con sus intereses.
- Adecuación de espacios
Los espacios físicos deben estar adecuados a las necesidades de cada paciente. Hay que pensar que la habitación sea ventilada, tenga buena temperatura durante el día y noche, no tenga escalones o desniveles en el piso. También el baño debe tener pasamanos en la ducha y cerca al inodoro porque no solo evita caídas y accidentes sino también les da autonomía y privacidad.
Dentro de la casa hay que buscar otros espacios donde pueda estar el paciente fuera del cuarto donde duerme. Muchas veces las habitaciones son oscuras o manejan temperaturas extremas durante el día. Por eso se recomienda adecuar un sitio agradable para que el enfermo pueda hacer tareas distintas. Los cambios de espacio ayudan al ánimo, disminuyen dolores y despejan la mente.
- Visitas reguladas
Las visitas de los familiares y amigos son de gran ayuda para que el paciente se sienta acompañado y querido. Sin embargo, cuando son excesivamente largas o en horarios establecidos para alguna actividad, pueden cambiar rutinas y volverse una carga tanto para el enfermo como para los que lo cuidan. Muchas veces es difícil hablarlo, pero sí es necesario hacerles saber la importancia de su visita pero que por el buen funcionamiento diario hay que programarla para que no se junte tanta gente y se pueda disfrutar de un buen rato.
- Actitud Positiva
Aunque parezca increíble, reírse ayuda a manejar el estrés, desahoga el alma y se vuelve la mejor terapia para afrontar las situaciones difíciles. Por eso, se recomienda un curso de risoterapia o ver películas o series divertidas. Se aconseja vestirse de colores vivos y cuidarse en la apariencia física porque esto influye en el estado de ánimo.
La mente juega un papel fundamental en la resolución de problemas. Entre más me queje más cargas recibo y al contrario entre más agradezca más bendiciones voy a recibir. Todo es un aprendizaje constante y la vida nos enfrenta a situaciones que se pueden soportar y de las que hay que aprender.
También hay que tener una buena dosis de creatividad y serenidad para encontrar alternativas distintas en un momento dado. No todos los días estamos con la misma actitud positiva y agradable para afrontar todas las situaciones. Por eso no hay que estresarse porque todo sea perfecto y pensar que por un cambio o una situación desagradable no se puede dañar todo el día. Al final lo importante es vivir el hoy y ahora de una forma más relajada y tranquila.