Tomar decisiones con amor
Cuando nos enfrentamos a situaciones donde la solución es contraria al deseo de nuestro familiar enfermo sentimos culpa y remordimiento.
Muchas veces nos enfrentamos en la vida a situaciones repetitivas que afectan nuestra estabilidad emocional hasta tener que tomar decisiones extremas. Es el caso de Elisa que tiene a su mamá María Clara de 72 años que sufre desde hace 10 años de Parkinson. Durante los primeros años de su enfermedad ella siguió viviendo sola y no requería de mayores cuidados. Elisa la visitaba en la semana, trabajaba todos los días y tenía bastantes actividades los fines de semana.
Las cosas fueron cambiando cuando María Clara tuvo la primera caída en el baño y sufrió de contusiones en las articulaciones varios días. Si no es por la empleada del servicio que iba dos veces a la semana no hubiera podido tener asistencia a tiempo. Desde ese momento Elisa toma la decisión de irse a vivir con su mamá y adaptarse a una nueva vida.
El Parkinson es una enfermedad crónica, degenerativa y progresiva que, aunque aún no tiene cura, existen medicamentos, tratamientos quirúrgicos y ejercicios terapéuticos para contrarrestar los efectos de su evolución. Se presenta por la muerte o deterioro de las células nerviosas del cerebro encargadas del control del movimiento del cuerpo. Tiene como síntomas principales falta de equilibrio, temblores y rigidez en las piernas, los brazos o el tronco.
Durante los siguientes años, Elisa consigue una cuidadora para que acompañe a su mamá durante el día y ella pueda seguir con su vida y sus actividades sin mayores traumatismos. Sin embargo, para María Clara tener una persona extraña en la casa era incómodo y no sentía que fuera de mayor utilidad. En muchas ocasiones la mandaba para la casa al mediodía porque se desesperaba por tener a alguien extraño en casa.
Durante este período llegaron a tener 8 auxiliares distintas porque a María Clara no le gustaba ninguna o cuando ya se adaptaban empezaban a pedir más dinero y de un momento a otro no volvían a aparecer. Eso sin contar con el tiempo para realizar todos los trámites para afiliarlas a pensión y salud como lo establece la ley. En algunos casos, las cuidadoras exigían que no les pagaran seguridad social porque perdían beneficios que les daba la ley y esto trasnochaba a Elisa de pensar que la fueran a demandar en algún momento, así que decidía buscar otra hasta que desistió y no volvió a contratar a nadie más.
Sin embargo, cada día que pasaba María Clara estaba más limitada y deprimida. Entre los medicamentos, las citas médicas y la falta de independencia, Elisa tenía que pedir permisos constantemente en el trabajo porque su mamá ya no podía caminar sin tropezarse y se le caía todo de las manos, su cara estaba cada vez más rígida y comer era ya mucho más difícil. Además, ya no dormía bien, tenía pesadillas y se la pasaba la noche despierta y asustada.
Así que un día, Elisa desesperada decidió buscar por internet un hogar geriátrico como le recomendaban sus amigas, aunque no le gustaba la idea porque ya no iba a poder estar tan cerca de su mamá; además para María Clara esa solución podía ser muy traumática porque no iba a poder tener todas sus cosas y se tendría que alejar de sus amigas, su barrio y su vida.
Mientras buscaba se encontró con Attenti y le llamó la atención. Una empresa que se dedicara a contratar auxiliares y enviarlas a su casa era una muy buena alternativa. Ahora lo más difícil era convencer a su mamá de la importancia de tener una cuidadora permanentemente con ella y así evitar accidentes.
Después de varias reuniones con María Clara para explicarle el servicio y la importancia de tener a alguien en casa, Elisa logra tener paz y tranquilidad porque Attenti se encarga de la seguridad social de las auxiliares, de que estén pendientes de su mamá las 24 horas, la acompañen a las terapias, le organicen actividades para animarla y hacerla sentir útil, entre otros beneficios. Además, Elisa ya tiene más tiempo para poder disfrutar con María Clara todos los días y de la misma forma poder seguir con su trabajo y sus actividades que la hacen muy feliz.